La corrupción en Benito Juárez ha encontrado un nuevo rostro en la figura de Pablo Gutiérrez, secretario del Ayuntamiento municipal, quien ha sido señalado por brindar total impunidad al director de la Policía Municipal, David Flores Cervantes Gavilán, permitiéndole operar con absoluta libertad en las calles de Cancún y convertir a la corporación en una máquina de recaudación ilícita.
El caso más reciente que evidencia esta red de protección y abuso de poder ocurrió el día de ayer, cuando el periodista Rubén Darío fue víctima de una agresión por parte de Flores Cervantes Gavilán. Este lamentable episodio no es un hecho aislado, sino un reflejo del clima de violencia, corrupción y abuso de autoridad que impera en la corporación policial bajo la complacencia del Ayuntamiento.
Mientras la ciudadanía de Cancún enfrenta una creciente ola de inseguridad, los altos mandos de la Policía Municipal, lejos de cumplir con su deber, se daban el lujo de disfrutar del concierto de Don Omar el pasado sábado 15 de marzo.Testigos aseguran que tanto David Flores Cervantes Gavilán, Géminis y Luis Ixba Alex (alias “Espartano”) se encontraban en el evento sin prestar atención a sus responsabilidades, dejando las calles desprotegidas. Todo esto con la aprobación de Pablo Gutiérrez, quien no solo respalda estas omisiones sino que también encubre los actos de corrupción dentro de la corporación.
Pese a la gravedad de la agresión contra el periodista Rubén Darío, la dirección de comunicación social de la Policía Municipal ha optado por el silencio absoluto, evitando emitir cualquier pronunciamiento sobre el caso. Este silencio no hace más que confirmar lo que la ciudadanía ya sabe: la corrupción y la impunidad son la norma en la administración de Pablo Gutiérrez.
No es un secreto que el secretario del Ayuntamiento ha visto crecer su fortuna en paralelo con el poder de la Policía Municipal. Se le señala como el principal beneficiario de una red de corrupción que opera a costa de los ciudadanos, permitiendo que los agentes actúen con total impunidad mientras se llenan los bolsillos con dinero obtenido de manera ilícita.
Las denuncias en redes sociales se han multiplicado, pero hasta ahora no han encontrado eco en las autoridades. La ciudadanía de Cancún exige respuestas y acciones inmediatas ante este entramado de corrupción. ¿Seguirá Pablo Gutiérrez protegiendo a sus aliados a costa de la seguridad y bienestar del municipio?
La agresión a Rubén Darío es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor. Mientras la impunidad reine en Benito Juárez, la ciudadanía seguirá siendo víctima de un sistema que protege a los corruptos y silencia a quienes se atreven a denunciar.

