Mientras Tulum se hunde en la violencia y el crimen organizado se adueña del municipio, el presidente municipal, Diego Castañón Trejo, sigue aferrado a su farsa. A pesar de la brutal ejecución de su propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Castañón insiste, con una desfachatez insultante, en que su estrategia de “Blindaje Tulum” está funcionando.
La realidad es otra. Los homicidios, extorsiones y actos de terror continúan sin freno. Si su supuesta estrategia realmente estuviera dando resultados, no estaríamos contando muertos ni viendo cómo la delincuencia actúa con total impunidad. Pero en vez de asumir su responsabilidad, el alcalde prefiere hacer lo que mejor sabe: mentirle a la gente y montar su circo mediático para limpiar su imagen personal.
En su cuenta personal, Castañón publicó un comunicado donde simula estar de luto, pero lo único que demuestra es su cinismo. ¿Así es como “lamenta” la muerte de su propio funcionario? ¿Con un video lleno de poses y palabras huecas? Los tulumnenses ya no compran su farsa. Mientras el pueblo sufre, él se dedica a producir contenido para redes sociales, como si estuviera en un mal episodio de La Rosa de Guadalupe.
Su desgobierno es insostenible. Tulum está a merced del crimen organizado y su “estrategia” no es más que una cortina de humo. No hay contundencia entre sus palabras y sus acciones. Hasta en sábado se le ocurrió “trabajar”, pero no para garantizar seguridad ni justicia, sino para grabar videos y proteger sus propios intereses.
El asesinato de su secretario de Seguridad es el reflejo más claro de su fracaso. Mientras los ciudadanos exigen respuestas y acciones reales, Diego Castañón sigue en su burbuja de mentiras. El pueblo de Tulum ya despertó y no se deja engañar.
