En un lamentable suceso ocurrido la noche del domingo 8 de junio, Dante Gutiérrez Reyes, camarógrafo de Canal 11, fue asesinado durante un intento de asalto mientras se disponía a abordar su vehículo junto a su esposa e hijo.
De acuerdo con reportes del periodista Leopoldo Espejel —citado por Radio Fórmula—, los hechos sucedieron alrededor de las 19:53 horas en la colonia El Olivo II Parte Baja, específicamente en la avenida Tlalnepantla  . Al arribar los servicios de emergencia, localizaron a Gutiérrez Reyes con una herida por arma de fuego en el pulmón derecho, sin signos vitales, indicativo de que falleció en el sitio .
El periodista Leopold Espejel detalló que el crimen se perpetró cuando delincuentes intentaron robarle su automóvil justo frente a su familia, incluyendo su hijo e esposa .
Canal 11, a través de su noticiero “Once Noticias”, expresó profundo pesar por el deceso y envió un mensaje de solidaridad: “Le enviamos un abrazo solidario a su familia y amistades”, declararon, al tiempo que exigieron a las autoridades actuar con prontitud para esclarecer los hechos y hacer justicia . Asimismo, Lety Carbajal, conductora del canal, afirmó que se proveerá apoyo a la familia para que el crimen no quede impune .
Reacciones de políticos y figuras públicas también se hicieron presentes: desde Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, hasta grupos parlamentarios del PAN y el PRI, todos ofrecieron condolencias. Además, en la Cámara de Diputados se guardó un minuto de silencio y uno de aplausos en memoria de Dante . La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que se dará seguimiento cercano al caso: “vamos a estar cerca ahí de la familia”, declaró .
Este trágico asalto ocurre en un contexto donde la violencia en el Estado de México se ha intensificado en los últimos meses, con casos recientes de homicidios por robo en Tlalnepantla y otras demarcaciones vecinas.
El crimen de un profesional de medios de comunicación deja en claro la creciente vulnerabilidad al ámbito público y privado frente a robos violentos. Asimismo plantea cuestionamientos acerca de las estrategias estatales y municipales de persuasión delictiva en sitios residenciales, incluso cuando hay presencia policial.
