La desesperación ha llegado a su punto más alto en la región 237 de Cancún, donde los vecinos llevan entre seis y siete meses sin acceso constante al agua potable. La empresa concesionaria Aguakan, responsable del suministro, ha brillado por su ausencia ante las múltiples quejas por fugas constantes, baja presión y, en la mayoría de los casos, una completa falta del vital líquido.
En recorridos recientes por la región , los testimonios de los vecinos son unánimes: no tienen agua ni para lo más básico. Lavar ropa, asearse, limpiar trastes o simplemente mantener la higiene en el hogar se ha vuelto una odisea diaria. Las familias recurren a la compra de garrafones o almacenan en tambos lo poco que consiguen, pero esto no es sostenible ni justo, señalan.

“Estamos hartos, no es justo que paguemos por un servicio que no tenemos. Vivimos en condiciones indignas y Aguakan ni siquiera da la cara”, expresó una vecina de la región.
La problemática no es nueva, pero ha escalado a niveles inaceptables. Tanto así, que a nivel federal, la presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado en contra de la concesionaria. “Ya es hora de que Aguakan entregue el servicio en Benito Juárez”, sentenció recientemente, cuestionando la falta de profesionalismo y atención a las necesidades más básicas de al municipio.
Vecinos de la región 237, se han sumado al reclamo colectivo, exigiendo que se restablezca el servicio y que se tomen acciones concretas ante lo que consideran un abandono total por parte de la empresa. Las fugas visibles en calles y avenidas contrastan con los hogares donde las llaves están secas, evidenciando una mala gestión de la infraestructura.
Aguakan, por su parte, ha mantenido un silencio preocupante. Mientras tanto, la indignación crece y la exigencia es clara: agua para todos, ahora.