Por Luis Mis – Gato Maya🐾
Algunos piensan que para ser político hoy ya no hace falta tener ideas, basta con tener cuenta de TikTok.
Y si alguien encarna esa nueva fauna política con pelos, filtros y ridiculez, ése es Óscar Rébora, el secretario de Medio Ambiente que sueña con ser alcalde de Cancún.
Sí, el mismo que debería estar rescatando manglares, pero anda rescatando likes.
El que debería limpiar playas, pero se la pasa ensuciando las redes con videos obscenos y tontos y frases recicladas de calendario motivacional. Cada publicación suya es un atentado contra la inteligencia… y contra el sentido común.
El hombre parece convencido de que una selfie con gorra y sonrisa fingida equivale a trabajo político. Cree que un dron sobrevolando una laguna lo convierte en defensor del planeta. Y lo peor: se lo cree.
Con el logo del Partido Verde tatuado en el alma (y el caparazón rojo de Morena bien puesto), Rébora ha decidido que la ecología se mide en views y la popularidad en stories.
¡Faltaba más! Si Aristóteles viviera, se daría de baja de Instagram.
Y ahora resulta que el chamacón se siente a la altura de Pablo Bustamante y Verónica Lezama. ¡Para Ripley!.
Este funcionario de laboratorio político parece no tener espejo, o el que tiene sólo le devuelve su reflejo con filtro.
Mientras tanto, en Cancún los cenotes se contaminan y los manglares se mueren de tristeza… pero eso sí, el secretario anda muy ocupado grabando su siguiente spot con fondo de selva y cara de “líder natural”.
Y uno se pregunta: ¿Quién será el padrino de este mentecato? Porque su cinismo no tiene límites. Anda convencido de que va subiendo, cuando en realidad va directo rumbo al Atayde Hermanos, a hacer de payaso con su circo político portátil.
No hay que ser sabio para ver el final de esta tragicomedia: Rébora continúa ganando terreno… pero en el basurero político, sin reversa ni vergüenza.
Porque una cosa es hacer política, y otra muy distinta es hacer el ridículo con presupuesto público.
Y aunque sus asesores digitales crean que van rumbo al “éxito viral”, lo cierto es que van derecho al basurero… político, claro.
Al tiempo, que los “likes” no votan.
