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Imagina subir a un vuelo y sentarte en el lugar que elegiste con anticipación y por el que pagaste un poco más, solo para disfrutar la vista desde la ventana. Minutos después, una madre con su hijo llorando se acerca y te pide cambiarle tu asiento al niño.
Imagina subir a un vuelo y sentarte en el lugar que elegiste con anticipación y por el que pagaste un poco más, solo para disfrutar la vista desde la ventana. Minutos después, una madre con su hijo llorando se acerca y te pide cambiarle tu asiento al niño. Te lo piensa pedir co

