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Suprimir órganos autónomos, una regresión de 3 décadas para México

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La propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador es una embestida contra instituciones que han permitido acotar el poder, consideran expertos.

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador para que las secretarías de Estado asuman las funciones de órganos autónomos representa una embestida contra las instituciones que han permitido limitar los abusos de poder y una regresión de casi tres décadas para México, tiempos en los que la única verdad era la del presidente, advierten especialistas.

En entrevista con Expansión Política, Jacqueline Peschard, excomisionada presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (hoy INAI); el exconsejero electoral Marco Antonio Baños y el expresidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza; y Jorge Alatorre del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, coincidieron en que los órganos autónomos han traído importantes beneficios para la democracia mexicana, y que si bien son perfectibles, eso no significa que deban desaparecer.

Desde su llegada a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador ha lanzado constantes críticas contra los órganos autónomos, a los que cuestiona su efectividad y su costo “oneroso”. Para el presidente, durante la época neoliberal los órganos autónomos “proliferaron como hongos” y surgieron, varios de ellos, para cooptar o “comprar” conciencias y colocar personas cercanas.

Al INAI señala de tener un presupuesto de 1,000 millones de pesos y ser “un florero” que no ha ayudado a que disminuya la corrupción, y al INE de “solapar fraudes electorales”, de los que se ha dicho afectado, por ejemplo.

Esta semana, el mandatario federal arremetió en dos ocasiones contra los órganos autónomos en su conferencia de prensa. El lunes dijo que buscaría poner orden y ahorros en sueldos, rentas de oficinas y viáticos y este jueves adelantó que en el último periodo de sesiones de la LXIV Legislatura enviará un paquete de iniciativas, entre las que se incluirá una para reformar la administración pública.

“Tengo una reunión de gabinete el lunes porque voy a presentarles la propuesta para que cada secretaría elabore un plan y ya que tengamos todo podamos presentar las reformas legales. Y que haya debate, como fue con los fideicomisos”, informó el mandatario federal en su conferencia de prensa.

“Regresar a los tiempos donde no hay entidades autónomas es regresar a los tiempos de la verdad única y oficial, es regresar a los tiempos de un gobierno que es el único que dice lo que pasa, que concentra el poder, decisiones, y el presupuesto”, advierte, el expresidente de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal y hoy senador de la República, Emilio Álvarez Icaza.

El presidente López Obrador aseguró que si secretarías de Estado asumen las funciones de órganos autónomos, se lograrán ahorros que irán a programas sociales e incluso para la vacuna contra el coronavirus, una justificación similar a la que usó para la desaparición de los fideicomisos y fondos con recursos públicos que generó el rechazo de artistas, deportistas, científicos, entre otros sectores, ante la falta de certidumbre del destino de los recursos.

Sin dar una cifra de cuánto dinero se ahorraría, dijo que la absorción de estos órganos evitará duplicar funciones y el pago de estructuras burocráticas que incluso ganan más que el presidente, hecho que ha escalado hasta la Superma Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que ha permitido que altos funcionarios del INE, Cofece, Banxico e Inegi mantengan ese nivel de remuneración.

Para la exconsejera electoral y expresidenta del IFAI, Jacqueline Peschardla propuesta del presidente representa una regresión democrática para el país, que con base en luchas ciudadanas ha logrado el surgimiento y autonomía de instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE), el INAI, y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

“No está bien comprendido por el presidente que las figuras presidenciales van y vienen, no se eternizan, pero lo que sí quedan son las instituciones. Entonces la embestida de todos esos organismos es una mirada muy reducida y personalista”, asegura.

En México, el surgimiento de estos órganos autónomos ha sido gradual. Inició en la década de 1990 con el Banco de México, el Instituto Federal Electoral y la CNDH.

Luego, en la primera década de 2000 se sumaron el IFAI, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En los últimos años se agregaron la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Una regresión

Jorge Alatorre Flores, integrante del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), destaca que México, gracias a los órganos autónomos, ha logrado realizar elecciones de calidad, ejercer el derecho de acceso a la información, vigilar la competencia económica, y emitir recomendaciones a quienes violan derechos humanos, entre otros beneficios para el país.

“La autonomía no es un capricho de las burocracias ni una concesión de los poderosos. Es un derecho de todos en la democracia mexicana que ha costado años, trabajo e incluso sangre”, afirma.

Marco Antonio Baños, quien se desempeñó como consejero electoral del INE, advierte que es regresivo darle al gobierno funciones que están actualmente en manos de órganos autónomos.

“Los órganos autónomos nacen para corregir los sesgos en el ejercicio del poder y surgen para garantizar que las actividades que son esenciales para la vida del estado se cumplan con imparcialidad y con profesionalismo”, comenta Baños.

El presidente tiene una aversión sobre los órganos autónomos”.

 Marco Antonio Baños, exconsejero electoral del INE.

En defensa del trabajo realizado por el INAI, el presidente del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, Octavio López Presa, señala que es una institución que sin duda puede mejorar, pero es indispensable para la democracia que permite a toda la población tener acceso a la información pública.

“Las funciones del INAI no pueden ser substituidas por dependencias donde el presidente o los gobernadores nombran a los servidores públicos porque serían juez y parte, y eso va en contra no sólo de la rendición de cuentas y los contra-pesos necesarios al poder, sino los intereses más sagrados del pueblo: su libertad y privacidad”, destaca.

Los especialistas resaltan que es gracias a que México cuenta con órganos autónomos se han logrado avances importantes en la democracia, por lo que no se debe permitir que lo que tomó años constituirse, se desvanezca en cuestión de semanas.

En opinión Peschard, la desaparición de los órganos autónomos no permitirá ahorros para la administración pública.

La especialista advierte que, si bien el presidente goza de respaldo popular, no hay razón para desaparecerlos.

“No puede ser que en aras de contar con respaldo popular se justifique la concentración de poder, la falta de pesos y contrapesos, que son principios democráticos básicos de cualquier régimen democrático. La concentración del poder deriva en abusos”, advirtió.

Apunta a que aún realizando modificaciones legales, prácticamente es inviable que las secretarías puedan asumir las facultades de instituciones como INAI, Coneval, IFT, CNDH, pues no dependerían del poder Ejecutivo, lo cual limitaría su actuar.

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